El uso de juegos pirotécnicos durante las celebraciones de Navidad, Año Nuevo y Fiestas Patrias constituye una práctica cultural extendida en el Perú. Sin embargo, esta tradición conlleva riesgos significativos para la salud pública, especialmente para niños, niñas y adolescentes, quienes representan uno de los grupos más vulnerables frente a lesiones por quemaduras, mutilaciones y secuelas físicas y psicológicas permanentes.
El campamento de Aniquem se llevó a cabo del 21 al 23 de febrero y buscó proporcionar a más de 40 adolescentes las herramientas para afrontar los desafíos emocionales y sociales que atraviesan los pacientes con quemaduras.
Este año el Festival Navideño “Que sigan las sonrisas” contará con la presencia de 200 niños, pacientes de Aniquem, que vivirán una experiencia increíble donde podrán fortalecer su autoestima y salud emocional.